Corría el año 1991 y empezaba esa necesidad biológica de sentirme grande, donde quería hacer cosas de adulto pero al mismo tiempo quería que me siguieran tratando como niño y beneficiándome de todo lo que ello implicaba. Pues tanto era ello que por esos tiempos existía la famosa clasificación en las películas de cine y la restricción incondicional por parte de mis padres de ver cosas indebidas.
Me preguntaba el porque no podía ver un Rambo si tenia 11 años y la clasificación decía 12 años (puff!!! un año no es nada) y eso que no podía aguantar ver una pesadilla en la calle Elm Street que era PARA MAYORES DE 18 (faltaba un eternidad de 7 AÑOS, noooooo pero ¿por que a mi?). También, recuerdo las charlas de mis tíos acerca de todas las películas que eran restringidas para mi y cada día hacia que esa espera fuera algo impresionante; definitivamente era un karma tener la edad inadecuada para ver una película.
Pero el día tenia que llegar y como todo ser humano apenas estaba la oportunidad, pues a aprovechar que llego el tiempo. Debo decir que tuve mas decepciones que otra cosa, algunos títulos eran solo eso "títulos" y eso de grandes obras eran algo mas de dormirse y buscar algo mas para hacer. Y es que el tipo de entretenimiento que buscaba aun estaba en mi niñez, en el juego y en divertirme con los amigos de la cuadra. a mis doce años ver un Terminator, un Rambo, un Rocky no me volaban el cerebro. La razón es sencilla, no los había visto antes, no hicieron parte de mi infancia y la necesidad de violencia y venganza no la tenia en ningún concepto.
Pues entonces ¿a que voy con esto?; Sé que los tiempos han cambiado y ahora la juventud es mas independiente y básicamente hace lo que la gana se le da, pues no hay manera de reprensión alguna, se ha llegado a los tiempos de la anarquía juvenil sin reglas, y como no hay reglas pues no hay nada; no hay respeto, no hay valores, no hay educación, no hay cortesía, no hay disciplina, bueno en fin, no hay ni para que perder el tiempo con un adolescente de hoy en día. Así que volvamos al tema, la falta de consolidación en las etapas cognoscitivas del ser humano, hace que se vivan cosas a destiempos y se confundan las situaciones. Pues bien, quiero empezar con una pregunta: ¿que paso con el control parental y la clasificación de edad para las películas?, se fueron al caño y ya van en alta mar, así de sencillo. Quien dijo que es agradable entrar a ver una película de "TERROR" con un grupo de niños de 12 y 13 años sentados al lado tuyo o alrededor MOFÁNDOSE Y RIÉNDOSE TODA LA MALDITA PELÍCULA. (acá pondría un emoticon de disgusto algo así >:o ), desagradable experiencia que me daño la película, ahora bien estaba en el estreno de Babadook, cinta de terror y suspenso, que perdió todo su encanto por la des concentración que hicieron estos niños. y aunque la vi luego en casa ya no tenia sentido. debo decir que la película en si tenia una trama interesante pero requería de estar metido en ella para disfrutarla, algo que no sucedió. Recupere el interés y posteriormente fui a ver juegos diabólicos (remake de poltergeist del 80) y de nuevo los malditos adolescentes en la sala gritando, haciendo mofa y faltando al respeto al interés por ver esta cinta, ya la situación pasaba de castaño a oscuro. Y es que uno se pregunta si por el valor de una taquilla es bueno botar a la basura tanto tiempo en la producción de una película, y en vez de salir de cine con una sonrisa en el rostro por ver una buena cinta, sale el publico con ganas de matar a los de organización por no controlar el ingreso. ahora el día de ayer fui a ver la horca (famosa por el juego Charlie Charlie) y adivinen, de nuevo estos desocupados en primera fila.
Ya sin mas que decir, solo el desencanto de no querer volver a ver películas en cine para ADULTOS, hago la siguiente reflexión: ¿si cada persona debe vivir su etapa de desarrollo? ¿cual es el afán de volver grandes a los niños y permitirles disfrutar de cosas que aun no están preparados para ver o hacer?.
Por el momento entonces apoyare la piratería y las veré desde el cómodo sillón de mi hogar donde ningún adolescente fastidioso y con problemas de llamar la atención dañara.
DON HOZZKAR